Displasia de cadera


Descripción de la patología

La displasia de cadera o displasia coxofemoral es en una deformación de la cabeza femoral (extremo superior del hueso grande de la pierna) con respecto al acetábulo (depresión en el hueso de la cadera donde encaja), de manera que al apoyar, la extremidad tiende a producir una torsión mayor de lo normal en la cápsula articular (ligamento y membrana que envuelve a la articulación y que está llena de líquido sinovial) de la cadera del perro, produciendo dolor e inflamación y sobrecargando a los músculos que la rodean.
Como resultado se produce un progresivo debilitamiento de las extremidades posteriores, lo que dificulta que el animal pueda levantarse desde la posición de acostado y subir o bajar escaleras, y que a medida que la artrosis progresa, puede llegar hasta impedirle el andar. Muchos de los perros afectados se sientan y evitan los movimientos.El cuadro típico comprende una claudicación que suele ser peor durante la mañana. La cojera se agrava durante los días fríos, húmedos y lluviosos y los síntomas pueden exacerbarse después de un ejercicio forzado, tal como sucede en los entrenamientos con saltos.
Como casi todas las enfermedades osteoarticulares, la displasia de cadera se considera una enfermedad inflamatoria de origen autoinmune, que provoca la destrucción del cartílago óseo (la parte más blanda y superficial del hueso que facilita el roce mecánico de la articulación) y la descomposición del líquido de nutrición almacenado en su cápsula articular.

Protocolos

Protocolo de tratamiento

Extracto Propiedad Mañana Tarde Noche
Mico-Mai Antiinflamatorio
Inmunomodulador
1 0 0
Mico-Rei Antiálgico
Inmunomodulador
1 0 0

Mediante Micoterapia:
Debemos recurrir a un extracto de seta que tenga ante todo propiedades antiinflamatorias, de manera de disminuir el dolor y la presencia de citoquinas proinflamatorias. Pero esto no es suficiente, ya que la acción antiinflamatoria no es capaz de invertir el proceso catabólico de destrucción del cartílago.
En un animal sano, el cartílago se compone de unas células: los condrocitos, que realizan tanto la síntesis como la reabsorción del cartílago. Estas células se encargan de fabricar una matriz extracelular formada por colágeno, elastina y proteoglicanos.
En el caso de esta enfermedad los condrocitos son incapaces de fabricar un cartílago normal, sintetizando en su lugar un cartílago pobre en elastina y colágeno que resulta muy frágil y en consecuencia se fisura y fragmenta, por lo que es nuevamente reabsorbido por los condrocitos.
¿Por qué fallan los condrocitos?
Normalmente por problemas relacionados con la alimentación inadecuada y las vacunas. Proporcionarle a un animal carnívoro una dieta rica en carbohidratos da origen a una serie de péptidos que su sistema enzimático no alcanza a digerir y que finalmente se “cuelan” desde los intestinos al flujo sanguíneo. Una vez en la sangre, estos péptidos son considerados como antígenos por el sistema inmunitario, lo que provoca su reacción. La entrada continua de estos péptidos provoca una respuesta exagerada y altamente sensible del sistema inmune con la consiguiente liberación de citoquinas proinflamatorias y tóxicas para los condrocitos, que acaba por afectarles y empiezan a tener fallos en su función de síntesis del nuevo cartílago.
La solución pasa por la administración de setas con propiedades inmunoreguladoras que estabilicen y devuelvan la homeostasis al sistema inmune del perro (y por supuesto una dieta adecuada pobre en glúcidos).
Maitake y Reishi serían las setas recomendadas, ya que ambas, además de antiinflamatorias, actúan como inmunoreguladoras. Maitake tiene además propiedades antiálgicas, por lo que la combinación de ambas resultaría la ideal.


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